

No era la primera vez que Marta estaba en casa de 'Migue', pero aquella noche fue la última. Según ha confesado el propio Miguel Carcaño, los jóvenes comenzaron a discutir y él acabó a golpes con la vida de su ex novia en la noche del 24 al 25 de enero.
Marta del Castillo, de 17 años, y Miguel, de 20, habían sido pareja durante poco más que un mes, hace ya dos años. Pero Miguel seguía frecuentando la pandilla de la adolescente y aquella relación tenía idas y venidas. La noche en que desapareció, Marta avisó a su madre de que bajaba con Miguel, de 20 años, a "resolver unos asuntos". Nunca volvió.
Miguel había dicho que la noche del 24 dejó a Marta en el portal. La familia de la chica desconfiabaEntonces, el chico dijo que la había dejado en su portal de la barriada de Tartesos (cercana a la estación Santa Justa) sobre las 21:30. La familia de Marta siempre miró con recelo al joven de pasado complicado (huérfano de madre, de padre alcohólico y con antecedentes por robo desde los 16 años). No les gustó su relación y cuando Marta desapareció sospecharon de él.
Aunque todavía no está del todo claro lo que sucedió aquella noche, la detención de Miguel y sus cómplices ha permitido reconstruir los pasos de Marta desde el portal de su casa. La chica acompañó a Miguel a su bloque, en el número 78 de la calle León XIII.
Miguel se había criado en esta casa y, siguió viviendo allí con su hermano Javier cuando su madre murió, hace ya tres años. Últimamente, sin embargo, pasaba los días en casa de Rocío, su novia de 14 años, que vivía con su familia en Camas, un pueblo a escasos kilómetros de Sevilla, al otro lado del Guadalquivir.
La pelea
Pero aquella noche Miguel no volvió a Camas, sino que fue con Marta a su casa. Allí, comenzaron a discutir. Los propios vecinos del bloque han dicho que oyeron gritos procedentes del bajo C. Los chillidos se transformaron en golpes. Miguel agarró un objeto contundente —posiblemente un cenicero— y golpeó a Marta con él.
La autopsia dirá si murió de aquel golpe o seguía viva cuando la tiraron al ríoEntonces llamó a Samuel Benítez, un amigo del barrio que también frecuentaba la pandilla de Marta. Había matado a Marta y no sabía cómo deshacerse del cadáver, le dijo.
Los dos chicos cargaron a Marta en la silla de ruedas de la difunta madre de Miguel —una mujer incapacitada que se dedicó a vender cupones hasta su muerte, en 2006—.
Así sacaron el cuerpo de la chica hasta la calle, donde lo montaron en una moto hasta un puente peatonal desierto a aquellas horas de la noche. Desde la pasarela tiraron el cuerpo de Marta al Guadalquivir.
Allí se concentra ahora la búsqueda de Marta. La autopsia de su cadáver podrá determinar si la chica murió de aquel fatídico golpe que le asestó Miguel o seguía viva cuando él y Samuel la arrojaron al río.
La búsqueda
Durante semanas, la búsqueda de Marta no se ha concentrado en el río, sino en las calles sevillanas. Después de que sus padres denunciasen su desaparición, las farolas y pareces de la ciudad se llenaban de carteles con la foto de la chica bajo una leyenda: "Desaparecida". Según amigos de Marta, Miguel también participó en la pegada de carteles y Samuel instaba a la movilización a través de la red social Tuenti.
Justo cuando se cumplían tres semanas de la desaparición de la joven, Miguel y Samuel eran detenidos. Aunque el ex novio de Marta ya había sido interrogado en otras ocasiones, parece que esta vez la policía le señaló una prueba irrefutable de su implicación (puede que el cenicero o la silla de ruedas) y el chico confesó.
Como un castillo de naipes, las confesiones han llevado a nuevas detencionesComo un castillo de naipes que se desmorona, las confesiones han llevado a su vez a nuevas detenciones: J.G.M., un chico de 15 años, también de la pandilla, y Javier, el hermano de Miguel. La policía no espera hacer más detenciones.
Todavía no se conoce exactamente el grado de participación del adolescente: podría haberles ayudado a deshacerse del cuerpo o bien haber ocultado los hechos, según diferentes fuentes de la investigación. En cuanto al hermano, parece que conocía lo que le había sucedido a Marta. Un paradero que sus padres han tardado 21 días en conocer.